Un paseo por Cantabria (I)



 
 



Sí, amor es sin duda lo que siento por Cantabria, esa tierra que sin tocarme nada, tiene a mi corazón encandilado...




Hace trece años Edu y yo recorrimos juntos algunos de los bellos lugares que componen  la cordillera cantábrica, en ese momento y muy lejos todavía de tener descendencia, ya decidimos que repetiríamos itinerario con nuestros hijos, y así lo hemos hecho, porque esos paisajes bien se merecen más de una visita.


 

Donde la naturaleza se siente, se huele y se toca, una convivencia harmónica y envidiable, un remanso de paz donde las agujas del reloj se detienen.
Un embrujo que te atrapa desde el primer momento.


Improvisar un picnic en los lagos de Covadonga (Asturias) hace que la experiencia se convierta en una de las mejores de toda tu vida.


No hay mucho más que decir, las imágenes vencen a las palabras...


   Pueblos de un incuestionable encanto, manteniendo los materiales nobles como protagonistas indiscutibles, piedra y madera se fusionan con el entorno para lograr lugares de ensueño, plantas que ornamentan los indispensables balcones para conjugar con absoluta precisión un conjunto ya de por sí merecedor de alabanzas y miradas de asombro.

Bárcena Mayor


 



En el restaurante El Puente disfrutamos del placer de la buena mesa


También tuvimos oportunidad de visitar la cueva El Soplao en la sierra de Arnero, una antigua explotación minera de zinc y plomo cuya actividad dejó al descubierto una verdadera obra de arte natural.

 A la cavidad se accede en un "tren vagoneta" que emula los que utilizaban los mineros, apenas 300 metros de recorrido que nos adentra en el interior de la montaña y nos sitúa ante la entrada de la "Capilla Sixtina de la geología". Para resguardar este capricho de la naturaleza, los accesos están limitados a los meses de agosto y septiembre, pudiéndose visitar únicamente los fines de semana y festivos de estos meses y en pases de grupos reducidos.


Una vez en su interior podemos observar un gran manto de estalactitas y estalagmitas, estas formaciones verticales en ocasiones llegan a unirse, sorprendiendo al espectador con verdaderas y robustas columnas naturales.
Pero ni las formaciones que se asemejan a fantasmas, ni los guardianes, ni las columnas pueden superar la belleza de las misteriosas excéntricas, de una pureza y fragilidad única.



fotos de la web del soplao debido a que no se permite fotografiar en el interior
 Este agosto Nuria ha disfrutado de su primer campamento de verano, ha estado en Deltebre viviendo experiencias y compartiendo unos días con su mejor amiga y otros tantos niños más, está deseando repetir el año próximo, sin duda lo recomiendo. Cuando pasados los diez días fuimos a recogerla, lloré al verla de pronto tan mayor y desinhibida, pero sobre todo porque la vi sumamente feliz, lejos de las miradas restrictivas de sus padres, de normas comportamiento e indumentaria, si quería llevar pelo suelo y alborotado, falda con bambas, playero para la discoteca... ¡no pasaba nada! he tardado mucho tiempo en entender y respetar su despreocupada forma de ser, pero si algo tengo claro en estos momentos es que no quiero que cambie, no quiero doblegarla a unas normas que modifiquen su personalidad, obligándola a ser quien no es y arrastrarla a ser infeliz. Puedo darle mi opinión, siempre lo haré, pero la última palabra debe ser la suya, sin forzar, tan solo dándole la oportunidad de que valore opciones.
   Vaya, me voy de tema... Empezamos el verano la desembocadura del río Ebro y para terminarlo la casualidad quiso que llegáramos al lugar de su nacimiento.

Puede que como nosotros esperéis algo espectacular, pero la naturaleza siempre nos sorprende, el río más largo y caudaloso de España nace modesta y silenciosamente abriéndose paso entre las rocas de Fontibre.


Paseamos por las callejuelas de Potes, el casco antiguo está muy vivido y conserva todo su encanto 



 En una próxima entrega os hablaré del Capricho de Comillas, visitaremos Cabárceno, nos enfrentaremos a nuestro pasado en Altamira, montaremos a caballo y nos perderemos por las calles de Santillana del Mar donde nos alojamos.