Cargols a la llauna

En casa siempre hemos comido caracoles, estoy convencida que para muchos de vosotros puede parecer una práctica repulsiva e incluso abominable, esa percepción variará según hayan sido nuestros agentes socializadores.

  Mi padre siempre los ha hecho con una salsa ligeramente picante, y aunque siempre me han gustado, sobre todo por el aderezo todo sea dicho, eso dejó de suceder cuando probé los "cargols a la llauna" típicos de la gastronomía de les Terres de Lleida, después de estos ya nunca más pude comer otros, pues lo que antes me parecía un manjar, ahora esa  textura blanda y gelatinosa, o así los recuerdo, me produce cierto rechazo. En cambio los cargols a la llauna, al ser cocinados al fuego (aunque también pueden hacerse en el horno) sin nada de salsa, quedan deshidratados, esto junto al aliño de la preparación hace que sea parecido a comer pipas, porque una vez que empiezas ya no puedes parar y porque cuando has acabado tienes la misma necesidad de beber agua.

 
 Los probé por primera vez en Artesa de Lleida, en el restaurante La Barretina, donde además de comer de lujo, primeros, segundos y postres de categoría, no te pueden tratar mejor. Como a mí se me puede tachar de no ser imparcial, ya que hay consanguinidad política con los propietarios, dejo un enlace aquí para que podáis leer un comentario externo, yo no miento. Y damos las gracias a la tieta Pepita y el tiet Joan por enseñarnos después a prepararlos. Hoy os muestro nuestra adaptación.
 
 
 En primer lugar detallar que este tipo de caracoles normalmente se hace con una variedad específica, la Bubé, yo los compro en la plaza sin problema, además así me aseguro que ya han hecho el ayuno necesario para limpiar el organismo.
 
 

  Tengo entendido que los caracoles que van a ser hechos a la llauna, nunca se lavan, bien, ahora habrá quien se moleste, pero nosotros los lavamos y no me refiero a aclararlos, me refiero a un intenso lavado de una hora hasta que todos y cada uno de ellos están desprovistos de babas y sus conchas libres de impurezas, pensar que están en una red varios días y expulsan todos los desechos unos sobre otros, en casa, Edu se encarga de lavarlos hasta dejarlos relucientes, a los niños y a mí nos encanta chupar la concha por ello es muy importante para nosotros que estén bien limpios. Para conseguirlo hacemos unos primeros enjuagues en agua limpia y posteriormente los lavamos con vinagre y sal gorda, cambiando el agua continuamente.
 


 
                                                              Una vez limpios los colocamos sobre una paella todos hacia arriba, y los salpicamos con sal, esto impide que salgan de sus casas y empiecen a campar libremente por la nuestra... a continuación añadimos el aliño, nosotros ponemos:

 
A esta mezcla en ocasiones también le añado una cucharada de pimentón picante y una de hiervas provenzales
 
 
 
 No pongo cantidades orientativas porque dependerá de la cantidad que se cocine, pero eso sí, todo en abundancia. Ponemos aceite sobre los caracoles, sin excedernos, y los ponemos en las brasas o horno, cuando lleven unos cinco minutos incorporáis la mezcla de sal, pimienta y tomillo y removéis para que se distribuya de forma homogénea, hasta que apreciéis que ya están casi listos, procurar que no queden demasiado secos, entonces añadís un buen vaso de Brandy y cuando se evapore ya estarán perfectos para disfrutar en buena compañía. 
 
 
 
 
Lamentablemente no puedo mostrar el resultado final porque con la euforia de la reunión esta fue la última foto que hice, supongo que lo entendéis perfectamente...
Una vez en mesa y con la ayuda de una brocheta tamaño medio retiráis el caracol del interior, no sin antes haber relamido la concha :), desechamos la parte trasera, es decir, aparato digestivo e intestinos, vamos que carne lo que se dice carne poca, y mojamos en  all i oli antes de meter en boca. Bon profit!
 
 
 
 
Preparad una mesa divertida para los peques, les encantará!


 
 
Podéis personalizar las copas de vuestros invitados de esta fácil y económica manera, tan solo se trata de recortar con ayuda de una troqueladora, o no, círculos de diferentes colores y adherirlos a la base con pegamento roll-on, así todos sabrán cual es su bebida y podrán moverse libremente.
 
 
"Amigos verdaderos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se les ruega y nuestra desgracia sin ser llamados"
 

2 comentarios:

  1. a ver si los mojas en all i oli no te gustan los caracoles te gusta el all i oli jejeje, una entrada genial.

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  2. Se podría decir que sí, aunque es el conjunto, todo el ritual al que van ligados, el contraste de las especies con el all i oli, bueno yo que voy a decir si ya sabes que soy uins entusiasta de esta salsa, y por supuesto una buena torrada de pan de pages bien untada!!

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"Cuánto me alegro de que pintes conmigo en blanco y negro graffitis en los muros del planeta y, si falta un color en mi paleta ReGaLaMeLo tu"