Últimamente me siento como el presuroso conejo blanco de Alicia, siempre reloj en mano y corriendo de aquí para allá... lo peor de estar inmersa en una vorágine es el desorden que esta crea a tu alrededor, las vidas que modifica, los hábitos que doblega, las tareas inacabadas, las personas a las que descuidas...
 
   Dadme un poquito de tiempo, solo necesito orden y organización, vale, y que el día tenga algunas horas más o en su defecto un par de clones de mí misma, bueno, ahora que lo pienso, mejor que sean tres y así uno lo pongo a descansar. Encontraré el equilibrio, mientras tanto, rápido, rápido que "!llego tarde!"
 

  Ya he comentado en alguna ocasión que adoro el otoño, me parece tan nostálgico... casi dramático diría yo. Con su privilegiada paleta de colores cálidos en permanente contraste con el clima, capaz de regalarnos estampas dignas de las más lacrimógenas comedias románticas.

 
    El envidioso verano dilata cada vez más su permanencia privándonos del espectáculo otoñal, no tuvo bastante con ser dueño de las noches y de los días que ahora también quiere usurparnos los atardeceres rosados, la respiración de la tierra en forma de neblina nocturna, el rocío de la mañana... recuerdo ahora un día el pasado año en que las finas partículas de agua en la atmósfera mojaban suavemente mi cara al abrirme paso entre ellas ¡qué sensación tan agradable!

   Hoy que la lluvia golpea tímidamente los cristales  y mi llamado "objetivo 50" ve la necesidad irrevocable de ponerse en marcha, he acercado a la mesa los colores del otoño con esta ensalada y... ¡happy fall!
 

Ingredientes para la vinagreta

1/2 granada (los granos limpios de partes blancas)
sal
2 cucharadas soperas de aceite
ralladura de mandarina (sin excedernos o predominará su sabor)
Zumo de 1/2 limón
Vinagre de módena (suficiente para cubrir los granos)

 
Mezclamos todos los ingredientes y dejamos macerar mínimo una hora
 
 
 
Ingredientes ensalada
 

- Hojas de lechuga variadas (preferiblemente tonalidades rojizas, doradas y verdes)
-  Champiñones (mejor setas de temporada, com yo solo encontré girgolas y no me gustan opté por los champiñones)
- Brotes de soja (que hay que empezar a cuidarse y yo me he propuesto comer mínimo un yogurt al día de soja, objetivo que estoy cumpliendo)
- 1 boniato (cortado a daditos y posteriormente hervido en agua con sal al punto)
- Tomate cocktail
- Parmesano (en láminas finas)
- Mezcla de frutos secos (donde se incluya: la nuez, las pipas de calabaza, almendras crudas laminadas y piñones)
- Higos bien maduros pelados y cortados en cuartos


Preparación

  En un bol mezclamos todos los ingredientes salvo los champiñones, el boniato, el parmesano y los higos. Una vez unidos los disponemos dentro de un aro de emplatar en la fuente a servir, hacemos una ligera presión para obligarlo a tomar forma, reservamos.

 En una sartén con apenas un hilo de aceite, doramos los boniatos a cuadritos que ya teníamos hervidos, haremos lo mismo con los hongos elegidos (en mi caso champiñones), cuando adquieran color y todavía en caliente disponer sobre la cama de lechuga, retirar el aro, agregar unas porciones de higo y unas láminas de parmesano y regar con la vinagreta de granada que teníamos macerando.










El otoño es una segunda primavera en la que cada hoja es una flor.





 

1 comentario:

  1. nena que buena pinta....esta seguro que la preparare algun dia que tenga visita!!! jejejeje

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"Cuánto me alegro de que pintes conmigo en blanco y negro graffitis en los muros del planeta y, si falta un color en mi paleta ReGaLaMeLo tu"