Huele a frío, a tierra mojada, amaneceres cubiertos de rocío, chocolate caliente, leña, guisos de cuchara, mantita en el sofá.
 
  Huele a frío, a pereza matutina, café en la cocina , oro y cobre, viento, libros nuevos, lágrimas de mamá, a debut escolar.
 
  Así me huele septiembre, el mes en que nací, cuando la vida se reactiva y despereza después de su letargo estival. Así huele el mes que me vió casarme bajo la lluvia, así huele el final del verano y las primeras rebecas al atardecer.
 
   Hoy hace una año (o casi) publicaba estos cupcakes de zanahoria que pronto volveré a preparar. Como lo hice en facebook no quedó constancia de ellos para el blog, así que hoy, mes en que este blog nacía, a dos días de mi aniversario de boda, a siete de mi cumpleaños y a dieciséis del otoño, lo rescato del baúl de los recuerdos, porque me han entrado unas ganas locas de volverlos a preparar y que mi casa vuelva a inundarse de olor a frío.
 
 
 
 
 
  La receta base era de Silvia de Mi dulce tentación, pero le hice alguna variante, así quedaba:
 
 
Ingredientes:
 
125grs de mantequilla a temperatura ambiente
125 grs de azúcar moreno
2 huevos
175 grs de zanahoria rallada
25 grs de avellana triturada
125 grs de harina
1 cucharadita de canela
16 grs de levadura en polvo
 
Para la crema de queso:
 
160 grs de queso philadelphia
60 grs de mantequilla
300 grs de azúcar glas
unas gotitas de esencia de vainilla
 
 
 
Así se hace
 
  Precalentar el horno a 180º. Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esta doble su tamaño, blanquee y quede una mezcla de aspecto esponjoso, incorporar los huevos (previamente batidos ligeramente), la zanahoria, las avellanas y mezclar el conjunto.
  Mezclar la harina, la canela y la levadura, tamizarlo todo y añadirlo a la mezcla anterior con movimientos envolventes, mejor manualmente para no sobre batir la mezcla.
  Repartir en los moldes y hornear durante unos 25 minutos, una vez estén listos (comprobamos pinchando con  un palillo que debería salir seco) los dejamos enfriar en una rejilla.
 
 
 
 
 
 
 
  Mientras se enfrían  preparamos la crema de queso, mezclando todos los ingredientes anteriores, el queso debe estar muy frío para que la crema consiga tener una buena consistencia. Una vez tengamos los cupcakes totalmente fríos decorar con el frosting y conservar en la nevera hasta el momento de servir.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Abandonada al lánguido embeleso
que alarga la otoñal melancolía,
tiembla la última rosa que por eso
es más hermosa cuanto más tardía.
[...]
Y en una blanda lentitud, dichosa
con la honda calma que la tarde vierte,
pasa el deshojamiento de la rosa
por las manos tranquilas de la muerte.
- Leopoldo Lugones, "Rosa de otoño"
 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

  1. Mar me encanta tú blog!
    Nos conocemos del curso rosa.
    Enhorabuena por tú trabajo.
    Besos
    Mercedes

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  2. Gracias Mercedes, ha sido todo un acierto apuntarme a estos cursos tan rosas, estan llenos de gente maravillosa ¿no te parece?
    Un abrazo

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"Cuánto me alegro de que pintes conmigo en blanco y negro graffitis en los muros del planeta y, si falta un color en mi paleta ReGaLaMeLo tu"