TransformARTE

  Como me encanta crear, renovar, investigar, enredar, decorar... siempre estoy pensando en algo y aunque tengo un mueble a medio camino entre la restauración y el desastre más absoluto, lo uno o lo otro saldrá, con la llegada del buen tiempo y mis idas y venidas a todos los gardens de la periferia, no he podido evitar aparcar este proyecto y dedicarme a reciclar como cada año los exteriores. El rosa y el verde se han convertido en los protagonistas absolutos y creo sinceramente que he logrado un cromatismo tan armónico como relajante.

  Pero no quería hablaros de esto, ni de como estoy de enganchada a las preciosas imágenes que se pinchan en pinterest o pinspire ¡qué derroche de creatividad! Ni que me he propuesto por primera vez en mi vida salir a correr con asiduidad, vale, con una espaciada y medida asiduidad, pero salgo y oye no está nada mal, que una vez eres capaz de correr durante veinte minutos sin que te explote la cabeza y deja de asustarte el sonido de tu respiración te envalentonas hasta el punto de creer que algún día serás capaz de correr sin mirar el reloj para ver si ya puedes dejarlo, porque claro, la dignidad hace que hoy no pueda ser menos que ayer...

   Quería mostraros lo tremendamente fácil que es transformar un lienzo en un reloj de pared con muy pocos y económicos elementos, o que podéis hacer con un trozo de madera y los vasos de las velas de Ikea cuando estas ya se han agotado.




  Puede ser más o menos bonito, pero lo que lo hace verdaderamente especial es que lo he hecho yo y no hay otro igual, existen en el mercado infinidad de botones preciosos de temáticas varias, yo he elegido la opción más económica, uno de los motivos era transmitir lo sencillo que puede resultar forrar un botón cualquiera consiguiendo un resultado muy logrado.

Materiales que he utilizado

Un lienzo de los chinos (1,49€)
Goma eva o cartulina (si el lienzo no tiene dibujo no es necesario, no era el caso del mío)
Tela ( 4€ aproximadamente )
Cinta
botones ( 10 por 1€, ya que en realidad como los iba a forrar solo me interesaba el tamaño)
algun botón diferente que no forraremos
Reloj de pared (1,75€ en Ikea, del que utilizaremos el mecanismo y la esfera como guia)
retales de tela
Grapas, chinchetas y pegamento para tela.

  No quería un reloj excesivamente grande y el lienzo que se ajustaba a mis medidas tenía impreso un dibujo para pintar, lo que me obligó a cubrirlo con goma eva para evitar que transparentase, luego forré el cuadro con la tela intentando pulir cada uno de sus lados, para ello ajusté a la parte trasera con ayuda de grapas y chinchetas, tensando la tela al marco, una vez ya estaba recubierto desmonté el reloj que había comprado por un precio irrisorio en Ikea y plantee la esfera para que me sirviera de guía marcando la situación de los números y el centro en la tela, coloqué el mecanismo para asegurar el paso de las agujas una vez situados los "números". Luego forré los botones (os dejo un paso a paso aquí) los pegué sobre la tela y acabé con la decoración final añadiendo algún detalle. La carcasa del reloj que desmonté para crear este la he utilizado como caja para guardar los restos de cinta para otra ocasión y mini retales de tela, ya veis, no se tira nada.

  Como ir a Ikea se convierte en una locura consumista, también me hice con unos marcos, en uno de ellos hice esto




Para lo que solo he utilizado, un trozo de tela de lino, lana rosa, hilo para bordar marrón y rosa, pegamento y ganas de crear ambiente.

  Y supongo que contagiada por influencia inspiradora de Pinspire , observé unos listones en la barbacoa que me parecieron perfectos para hacer algo con ellos, así que me sacudí la pereza, bueno en realidad eso solo lo tengo que hacer para salir a correr, pinté el tablón y con ayuda de pegamento, ultra rápido extrafuerte super resistente, sujeté los vasos y el resultado fue este despues de añadir unas velitas y popurri de rosas.



  Como todavía tengo pendiente algunos detallitos no voy a mostrar el resultado global del proyecto, pero espero que os haya gustado lo mostrado hasta el momento y sobretodo que os sea útil.





Galletas de chocolate blanco con fresas y el fenómeno LIDL


 Hace un par de semanas descubrí la parte más gourmet de LIDL, la primera vez que escuché hablar de este supermecado fue hace unos diecisiete años de la mano de una familia que ya por aquel entonces gestionaba con cautela sus recursos económicos. En mi posición de joven acomodada en el seno familiar hice caso omiso a la observación, en los años 90 decir que comprabas en LIDL se salía de la norma. Actualmente con el declive del estado de bienestar, la  espiral socio económica tan precaria en la que nos encontramos, su presencia reiterada en los medios, la cada vez más creciente incorporación de marcas por todos conocidas y la apertura constante de centros hacen de LIDL un supermercado en el que cada vez más personas confían.

  Si alguien a estas alturas continua teniendo prejuicios le diré que su gama Deluxe es fantástica, el paté de perdiz, me parece excelente, el paté de pato al oporto, pedro ximenez, arándanos, xampagne... son de muy buena calidad (a mi parecer), las bolitas ultra congeladas de queso azul o setas, hacen justicia a su nombre, en la misma sección los más atrevidos puedes incluso encontrar carne de canguro, sin olvidar el preciado Buttermilk, los diferentes tipos de vinagres balsámicos (higos, manzana verde, frutos rojos...) y la contribución semanal que hace al acercarnos a la variada y rica gastronomía mundial con pinceladas de productos típicos. destaco sin embargo con énfasis el CHOCOLATE BLANCO CON FRESAS, que es el que hoy nos ocupa y del que ya me he debido comer 1 kg desde que lo descubriera hace unas tres semanas.







   Claro, mis visitas no son visual ni olfativamente tan gratificantes como en otros paraísos del consumo, en los que gusto perderme interminables minutos por sus pasillos de menaje, decoración, suavizantes, sí suavizantes es un submundo de sensaciones ópticas... todo se llena de color y ambientadores, claro que mi tiempo destinado a la compra se eterniza.

    Por el momento solo adquiero una cuidada selección de productos en LIDL, pero no descarto abrir nuevos horizontes debido al desmedido entusiasmo que está generando en mí esta superficie, de la que no, no tengo acciones ni conozco a nadie que trabaje, solo quería compartir estas impresiones con vosotros.


Galletas de chocolate blanco con fresas

Ingredientes
45 grs de azúcar moreno
45 grs de azúcar glas
80 grs de mantequilla a temperatura ambiente
130 grs de harina de repostería
5 grs de fresas deshidratadas
95 grs de chocolate blanco con fresas troceado
esencia de vainilla



Así se hacen

Precalentar el horno a 150º e introducir un vaso con agua para ganar humedad.

  Batir el azúcar glas con la mantequilla hasta que blanquee y resulte esponjosa,  seguidamente añadir el resto de ingredientes hasta conseguir una mezcla homogénea, retirar y trabajar con las manos para integrar bien, yo he trabajado las galletas partiendo de una masa desmigada que no me daba mucha confianza pero que he forjado una a una con mucha paciencia, primero apretándola entre las manos para compactar y posteriormente dándole la forma, una vez todas moldeadas introducir en el horno sobre papel sulfurizado a media altura durante 10 o 12 minutos y retirar inmediatamente a una rejilla con sumo cuidado, aunque puedan parecer muy blandas endurecerán al enfriar.



    Guardar en lugar fresco y seco. Dos observaciones, primero, esta variante no está mal, pero me quedo con el chocolate sin más y si la edad no me lo impidiera a mordiscos directamente de la tableta como antaño. Segundo, tienes que comerte dos para familiarizarte con el sabor, porque la combinación mantequilla chocolate blanco es un poco mantecosa, no digo con esto que estén malas solo que la próxima vez creo que rebajaré la cantidad de mantequilla, ya que su sabor me resulta, a rasgos, predominante y la verdad es una pena.





   Si alguien se anima me gustará contrastar opiniones de las galletas y de todo lo anterior...





  Us diré un secret a crits... la primavera ja és aquí!
Os diré un secreto a gritos... ¡ la primavera ya está aquí!


Cualquier parecido con la relidad es pura admiración...

  Desde que lo vi en la receta de la felicidad quedé prendada de él, tanto me enamoró que me impuse el reto de hacer algo similar, no parecía posible poder llevar a cabo tamaña hazaña, por supuesto no me ha quedado ni la mitad de perfecto que a ella, me he encontrado con alguna dificultad, primero la pasta para decorar me ha resultado demasiado espesa, pero he desistido de utilizar boquilla y listo, después he querido utilizar fresas deshidratadas que compré en la herboristería y las pepitas también han hecho de las suyas...




  Bueno, sea como fuere, no ha sido una epopeya tal y como podía presagiar al principio y, aunque  mejorable, doy el reto por concluido más que satisfecha.

 



 Como ya he dicho he respetado los ingredientes para la decoración, todos salvo el cacao o las frambuesas que he cambiado por fresas desidratadas y molidas. Y el relleno es una vez más merengue al que he añadido los 20 grs restantes del paquete de fresas, y luego unas fresas naturales. La receta y unas fotos de infarto aquí.





Sí sí, me ha dado una pena comérmelo...


  Por cierto, ayer topé con una de esas mujeres auténticas tan auténtica que la hace ser extraordinaria, desde aquí un guiño a tu entrada, como puedes ver por el título de este post, descubrí que otra realidad es posible y que quizás no sea tan malo ser "bloguera" después de todo.

Por si os animáis  y os gusta este diseño dejo la plantilla que  he utilizado.


 Feliz día internacional de la mujer.

Bombones helados

   Empieza a no preocuparme que sean las seis de la tarde y la calefacción no esté puesta, el generoso astro sol empieza a llenar todo de vida tras un largo letargo, buena señal, se acerca la primavera... lo que significa que a partir de ahora mis idas y venidas al garden van a ser demenciales.

   Es imposible que no apetezca llenar todo con flores y crear ambientes refrescantes que, paradójicamente, crean escenarios cálidos y acogedores.

  Con motivo de la incipiente llegada de las buenas temperaturas ya he provisto mi congelador de una buena tarrina de helado y algunos días los postres se han convertido en una fiesta en la que cabía de todo, base de toffe, helado, más toffe, virutas de colores y trocitos de fresa ¡sí! en el mismo recipiente, casi era tan fascinante prepararlo como ingerirlo y sí, Nuria y yo abusábamos de todo en exceso, Arnau mucho más comedido se abstenía en muchas ocasiones de algún que otro elemento.

  Esto está muy bien para cuando puedes disfrutar de una sobremesa a la que tu pones el punto y final, pero para cuando hay prisa y te apetece algo dulce y refrescante, o solo te asalta el capricho de la gula,  estos deliciosos bombones helados y sí también se pueden hacer con palito.




  Se componen básicamente de helado, en este caso vainilla y fresa, recubierto con una fina capa de chocolate. Estos que veis son de uno, otro o ambos sabores combinados con toffe o sirope de fresa.
Después de mezclar los sabores y formar bolas con un vaciador de fruta redondo, las he dejado reposar en el congelador, luego tan solo quedará bañarlos en chocolate, al estar congelados solidifica en el acto así que una vez recubiertos y decorados ya se pueden guardar de nuevo en la cámara para darnos un pequeño momento de placer a cualquier hora del día.


  Otra variante es aquella en la que nos ayudamos de bomboneras o si no tenéis unas cubiteras también harán la función, he probado ambas técnicas y he tenido problemas con la base de cierre de las bomboneras, no he conseguido la temperatura idónea del chocolate y se ha formado una gran placa, una verdadera lástima, porque nunca había hecho bombones y tengo que decir que con este tipo de molde de silicona queda un acabado de la cúpula perfecto, fino, uniforme y satinado.

  Sin embargo el chocolate blanco que he utilizado para los moldes de las cubiteras si han cubierto mis expectativas y es que de los errores se aprende.




Bombon helado de chocolate blanco con interiror de fresa y toffe, en cubitera


En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante y detrás de cada noche viene una aurora sonriente (