Croquetas de marisco y mis colores para noche vieja




  Se aproxima la última noche del año, me imagino en ella a  una anciana cargada de recuerdos y una enorme bolsa a su espalda repleta de experiencias, pero sobre todo cansada, muy cansada.
 
  Todos hacemos valoraciones del año que dejamos y buenos propósitos para el entrante, yo solo espero que me sea tan generoso como este que se acaba. Seguir disfrutando de los mios, adorando el sonido de las páginas de un libro al pasar, aprendiendo cada día de mis hijos, que me dan lecciones de vida (lucha, tenacidad, constancia y humildad, entre otras) a diario, investigando en mi cocina, soñando, escribiendo y amando al mismo hombre "... y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren...".

  Me encanta prepara la ultima cena del año, esta opción me permite ser creativa y no estar sujeta a tradiciones populares, puedo dejarme llevar y preparar todo lo que se me antoje para honrar a mi familia con un merecido homenaje. Durante varios años he seguido este ritual y mi mesa se ha vestido de diferentes colores, en esta ocasión he escogido dos colores que me encantan por separado y nunca había combinado, rojo y plata engalanarán la noche.


En la parte frontal izquierda unos vasos de sidra que he revestidos con un camino de mesa de papel en plata, se trata de un papel muy resistente, dando la sensación de estar hecho a partir de hilo de plata muy tupido y una cinta de terciopelo granate anudada en la parte superior que darán una suave luz gracias a una vela depositadas en su interior. Fruto de mi reciente incursión en el mundo patch work es este árbol (del mismo material) y los candelabros en forma de piña que completan el conjunto.

El camino de mesa también lo he utilizado para las sillas, he aquí una muestra.


  No conforme con esto, también he elaborado unos servilleteros en los mismo tonos, marcadores para copas y marcadores de sitio, para ellos he contado con la excepcional ayuda de mi hija Nuria que me ha acompañado a recoger piñas, a pintarlas y ha recortado cada una de las etiquetas y las ha colocado en su sitio.































 He confeccionado un menú variado del que salen estas croquetas de marisco, que no había hecho nunca antes y que  a partir de ahora no dejaré de hacer, como no sabía si iban a estar a la altura hemos hecho una pequeña degustación y han pasado con nota, suaves y ligeras, deliciosas. ¿te apuntas?



Ingredientes:

170 grs de merluza
150 grs de gambas gordas
12 baritas de cangrejo
250 grs de harna
100 grs de aceite
60 grs de mantequilla
1 cebolla mediana
20 grs de puerro
2 dientes de ajo pequeños o bien uno grande
1 litro de leche semidesnatada
Sal al gusto
Pimienta al gusto
Nuez moscada al gusto

Así se hace (en thermomix)

Pasamos por la sartén la merluza y las gambas, luego las introducimos en la thermomix junto a las baritas de cangrejo y trituramos con 3 golpes de turbo, reservamos.

Para empezar preparamos una bechamel, para ello ponemos el aceite (100 gr) la mantequilla (60 gr), la cebolla, el puerro (70 grs) y los ajos en el vaso

5 minutos          velocidad 5        100º   

Pasado este tiempo añadimos la harina (250 grs)

 7 min                    velocidad 4          90º

Una vez finalizado el tiempo, bajar los restos adheridos en el vaso y agregar el litro de leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada, programar

 8 min               velocidad 4          90º

No os alarméis, no será hasta los dos últimos  minutos que cambiará el sonido y se obrará el milagro, una bechamel perfecta. Retirar a un bol grande y mezclar con el resto de ingredientes hasta su total integración, rellenar con el producto resultante 2 mangas pasteleras grandes y dejar enfriar, primero a temperatura ambiente y luego en la nevera, yo suelo dejarlas reposar unas 12 horas, porque siempre coincide que las hago por la noche.

En el momento de la elaboración preparar la placa de horno con abundante pan rallado, cortar la punta una de las mangas a la anchura deseada y hacer churros sobre la bandeja, yo suelo hacerlos de uno en uno, de esta manera una vez hecho tomo la bandeja por los extremos y la balanceo suavemente, con lo que logro un primer rebozado fácil, rápido y sin manipulación alguna, luego secciono porciones de tamaño similar, lo hago así con toda la masa, que voy reservando en una bandeja para posteriormente introducirlas en el huevo batido y de vuelta al pan rallado, la manipulación es practicamente nula, y a mis niños les encanta colaborar bien moviendo la bandeja o en el traslado de las croquetas de un recipiente a otro. El resultado unas croquetas muy finas y de sabor suave.



Espero ampliar alguna receta más del menú en los próximos días junto con una imagen del resultado final de mi mesa, hasta entonces.

Si la vida te da mil razones para llorar, demuestra que tienes mil y una para soñar. Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad. Feliz 2012.


Con mis mejores deseos.

La familia de con mucho gusto, papá oso,  mamá osa y sus pequeños ositos...



desde el calor del hogar



Con todo el corazón


Os desean unas muy ...


Y una muy DULCE...

Cupcakes de vainilla y chocolate con buttercream variada


Mejor que todos los regalos debajo del arbol es la imagen de una familia feliz
 

Martes 13 y taller con Alma

Abro los ojos, las 5: 26 de la mañana ¡ME HE DORMIDO, ya debería estar en el trabajo! luces, gritos, carreras, vueltas sobre mi misma... vale, que no cunda el pánico, llama, avisa con serenidad y... ¡corre!

Y así empezó mi martes 13 y no creáis que mejoró con el paso de la horas...

  El subidón adrenalina de los primeros segundos de la mañana desencajó mi cara (literalmente) para todo el día, estaba rígida, irritable y apática. Llego al trabajo después de que cubran mi turno y logro finalizar con más pena que gloria la jornada, justo a las puertas del final, una avería (por suerte ajena a mí) me paraliza y allí estoy, con una chica a la que no sé cómo explicar que va a tener que esperar infinito para poder salir y cruzándome con el pobre que ya me había cubierto a primera hora volviéndome a cubrir por la avería para que pueda plegar a tiempo y claro, se queda sin café ¡sentimiento de culpa!.

  Las 11:00, no tengo nada más que hacer, salvo esperar que llegue la hora de recoger a Ana (15:45) para ir a "for the cakes" para el taller que hace Alma de Objetivo: cupcake perfecto, y eso hago NADA. Hasta que me ilumino 45 minutos antes de la hora y decido ir a ducharme y claro ¡a correr otra vez!

  Así que me encuentro con el pelo empapado y sin posibilidad de arreglarlo, con el aturdimiento ni siquiera acierto a vestirme, y como hoy me veo horrible con todo decido no perder un solo segundo en este menester, los primeros pantalones del armario, el primer jersey (agujero incluido) a juego con el obligado turbante que tendrá que sujetar mi indomable pelo y ¡listo! al salir de casa veo mi imagen reflejada en el espejo ¡¡por el amor de dios!! da igual, ya no hay tiempo ni siquiera para cambiar el objetivo de la cámara para podérmela llevar.

  La llegada a For the cakes.... Otra odisea, entre el segundo 1 y 2 antes de salir de casa imprimo la dirección y ¡cómo no! se queda en la impresora, para llorar. Gracias a internet llegamos con 15 minutos de retraso al taller, todas ya sentadas, presentadas, aplicadas y la encantadora Alma entre ellas. Irrumpimos en la tienda, nos disculpamos por el retraso, Ana toma asiento, yo cuelgo mi chaqueta y mi bolso en el perchero y ¡desastre! (que raro) este se precipita estrepitosamente contra el suelo ante la mirada de todas las asistentes cubriéndome de gloria, ¡genial Mar! ¿querías pasar desapercibida? se forma un enorme revuelo en torno a mí, que me mantengo circunspecta, impasible y petrificada junto al perchero que yace en el suelo junto a las pertenencias de mis adorables compañeras de taller.

  Por fin tomo asiento lo más dignamente posible, pero claro el "maldito" turbante empieza a resbalar por mi pelo ya semi seco y me veo obligada a estar constantemente rectificándolo, creo que incomodo a alguna participante y a mí misma. Voy al baño, el espejo me devuelve mi deprimente imagen, estoy cansada y mi pelo ha empeorado por momentos, no me importa, solo quiero aprender de Alma todo lo que pueda.

  Entre las caras una me parece familiar, alguien por fin se dirige a ella "Joana" ¡no doy crédito! dos blogueras a las que sigo el mismo día. Joana Cazorla tiene un encantador blog lleno de magia, no dejéis de perderos por él, os transportará al mundo de la fantasía.

  El taller transcurre entre risas, nervios, estrés, alboroto, genialidad, trucos, flores, navidad y la ¡buttercream más blanca del mundo! todo esto aliñado con el cariño y el buen hacer de Alma Obregón, una niña encantadora que derrocha entusiasmo y optimismo.

  Estaba tan eufórica por los momentos que estaba viviendo que ya poco me importaba que todo hubiese sido un pequeño desastre, que yo misma aquel día fuese un pequeño gran desastre. Habrán fotos que ratificarán lo que digo, paciencia alguien las pondrá, como he dicho yo no me llevé la cámara...

Bien, hoy es 19 de diciembre día en el que gracias a Joana de Hadas y Grumetes puedo incluir esta foto para vuestro deleite.
 
Aquí la tenéis Alma y junto a ella...
 
...Junto a ella mis pelos, finalmente recogidos con una "goma de pollo", el perchero, el agujero visible de mi jersey, digo visible porque había otro menos visible pero más traumático, mi brazo en posición ¡ y yo donde me coloco! en fin, yo. Por suerte para mí Alma es la que captará toda la atención.
 
  El resultado final sí lo tengo, gracias Alma por prestarnos tu conocimientos durante unas horas, y por la inestimable paciencia que demostraste tener con nosotras, gracias a ti hicimos unas verdaderas obras de arte que además uuuuummmmm ¡¡huelen fantásticamente bien!! tan bien que poco importa haber dormido apenas nada, estoy deseando compartirlas en familia. For the cakes gracias por acercarnos a Alma y por la variedad de productos que tenéis, tuve que contenerme para no arrasar con todo, aún así me traje un trocito de vosotros a casa. Y a todas la que estuvisteis gracias por los momentos compartidos.

Mis cupcakes del taller de Alma en Barcelona

 "Cualquiera que se tome demasiado en serio corre el riesgo de parecer ridículo. No ocurre lo mismo con quien siempre es capaz de reírse de sí mismo." (Havel, Václav)


Tiempos para compartir

  Tiempos de soñar, amar, esperar, sentir, crecer, de serenidad, calma, sosiego, tiempos felices, tiempos de crisis, incertidumbre, temor, humildad, sufrimiento, caridad, para todos tiempo, tiempos diferentes, distintos todos ellos, pero todo tiempo, tiempo que se va... 

  No dejes nunca que nadie se aleje sin una palabra amable, sin una sonrisa calma, porque nada vuelve salvo los recuerdos. Cuando regalas un momento extraordinario a otra persona, no solo estás obsequiándola con un instante, le ofreces la posibilidad de refugiarse en el siempre que lo precise.

  Estás fechas son una buena excusa para reunirnos en torno a una mesa y compartir,  si me brindáis el privilegio de colarme en vuestras mesas, tal vez podamos participar de algún instante de complicidad si algún día nuestras miradas se cruzan.



Sandwich de red velvet, o dulces bolas para un improvisado árbol

Ingredientes
300 grs de harina de trigo
20 gramos de cacao en polvo
1/2 cucharadita de levadura
1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
1/4 de cucharadita de sal
170 grs de mantequilla a temperatura ambiente
200 grs de azúcar en grano
1 huevo grande a temperatura ambiente
extracto de vainilla
180 ml. de buttermilk
colorante rojo

Así se hacen:

Precalentar el horno a 180 grados y preparar una bandeja con papel sulfurizado.

Mezclar la harina, el cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal y tamizarlo en un bol, reservar.

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté suave y esponja, a continuación integrar el huevo batido muy poco a poco en forma de hilo sin dejar de batir, una vez incorporado agregar el extracto de vainilla.

Para darle color podéis agregar el colorante al buttermilk (pero no lo recomiendo si utilizáis colorante en gel, pues cuesta bastante de integrar pudiendo incluso quedar grumos) así que mejor utilizáis el método habitual para los red velvets, es decir, agregar el colorante a la masa una vez finalizada la preparación de la misma, de esta manera podréis acertar mucho mejor con el color que deseéis.

En este punto incorporar a la mezcla los elementos secos a cucharadas colmadas (en tres veces) y el buttermilk (en dos veces) alternando estos y empezando y acabando por los secos. 
Si habéis decidido teñir al final este es el momento.

Cortar secciones de un cordel bonito y disponerlos en la bandeja del horno, yo he utilizado "cola de rata" (de venta en mercerías) en color perla, no es necesario mojarlo, no prende en el horno ni altera su color. En cada uno de los extremos depositar una porción de la masa, he utilizado un vaciador de alimentos y la medida me ha parecido perfecta, tras la primera aplicación he sumergido el utensilio en agua muy caliente para retirarle los restos de masa sobrante y de esta manera facilitar la caída de esta. Una vez todas dispuestas en la bandeja y con los dedos humedecidos dar unos pequeños golpecitos para alisar la superficie, veréis que no se engancha nada y podéis modificarlas un poquito en el supuesto que hayan quedado algo deformes.

Aquí tenéis una muestra de su elaboración

Hornear entre 10 y 12 minutos, una vez fuera del horno retirar de la placa y transferirlas a una rejilla hasta que enfríen. Una vez frías decorar como más os guste, teniendo la precaución de hacer los dibujos de forma que al cerrar las bolas estos queden rectos. Veréis que yo he utilizado imágenes muy sencillas ( no os voy a engañar, resulta muy entretenido) ayudada por una manga pastelera y chocolate blanco de cobertura, pero hay miles de posibilidades , fondant, estarcido o incluso un sencillo lazo  rodeando ambas partes.

Seguro que podéis hacerlo muchisisimo mejor

Una vez seca la decoración rellenar y ensamblar con crema de queso

113 grs mantequilla sin sal a temperatura ambiente
227 grs queso crema
345 grs azúcar glas tamizada
extracto de vainilla
Batir hasta obtener una mezcla sin grumos y consistente.

Aquí el resultado, espero que os guste.



¿Quién podrá resistirse en la sobremesa de acompañar el café con una de estas dulces bolas de navidad?, podéis presentarlas en un árbol de ramas secas o bien en uno de hierro forjado que podréis encontrar en los centros comerciales ¿no os parece original?

Comparte tus ideas y transfórmalas en momentos.

A pasos agigantados

   Recuerdo cuando nació Ariadna, su padre me llamaba un 2 de diciembre ya de noche para anunciarme el alumbramiento, era el primer bebé de una amiga, yo contaba 22 años, Eva su mamá, alguno más. Podría decir exactamente donde estaba y que estaba haciendo en ese mismo instante, incluso que hice durante los segundos siguientes, de eso hace ahora 14 años.

  Eva es una de esas personas que te encuentras por este camino que es la vida y se queda para pasearla contigo. Ella me enseñó a hacer esos spaghettis a la carbonara que ahora mis hijos adoran, juntas hemos reído, nos hemos secado alguna que otra lágrima, nos hemos visto ser madres...

  Ahora toma el relevo una nueva generación, aquí estaremos para veros cometer errores, llorar, reír, enamoraros, decepcionaros, ilusionaros, en definitiva, crecer. Aquí, para acompañar vuestro camino y orientaros cuando os encontréis perdidos, si vosotros queréis.

 

Saga crepúsculo, pastel para Ariadna


La reina y el peón, modelados al despuntar el alba


























Tengo que confesar que no he visto ni leído nada sobre esta novela vampiresca, claro que mi niña solo tiene 7 años, todavía no está por estos devaneos... Así que agradezco a las miles de imágenes que corren por Internet su aportación porque ellas han hecho posible este pastel.

  Se trata de un MSC de vainilla teñido en rojo sangre con relleno de ganache de chocolate (hecho por la mamá) y frosting de vainilla.

Felicidades Ariadna