Cake pops de Oreo y Fresa

He aquí mi periplo en la elaboración de estos pequeños pedacitos de felicidad, sí eso son para mí los cake pops, gotas de felicidad para el paladar, deseados por los niños y agradecidos por los adultos que ven cubierta toda nostalgia de la pasada niñez, donde no había que justificar el consumo de dulce alguno, debido a su justo tamaño.
  Mis primeros cake pops datan de febrero de este mismo año y fueron presentados en capsulas para bombones ante la imposibilidad de sostenerlos a modo de "chupachups", pero veía las maravillosas creaciones de Bakerella tan elaboradas y perfectas que me parecía increíble no poder lograr algo parecido, bueno, está claro que tengo que seguir practicando...
  El problema de las obsesiones es que piensas en ellas continuamente, lo que por otra parte te abre un universo de extraordinarias combinaciones que en algún momento llegan a materializarse. Si me preguntaran no sabría decir con exactitud a que sabe una galleta Oreo, es un sabor tan particular que su nombre la define por si mismo, de lo que no me cabe ninguna duda es que están deliciosas y unidas a *Reny Picot postre de queso con fresas, forman una combinación única.
  Así que se me ocurrió casar estos portentos y salió un relleno, a mi parecer extraordinario, nada pesado y fácilmente combinable, apto para los amantes del queso pero también para aquellos que no lo toleran, pues su sabor es tan suave que queda perfectamente camuflado entre el polvo de Oreo. Llegados a este punto decidí transformarlo en cakepops, pese a que la solidez conseguida no era la más indicada y todo apuntaba a un desastre. Es más que probable que alguien antes que yo haya hecho esta combinación, pero como lo ignoro la hago mía.
  Una vez las Oreo en mano las pulvericé enteras, sin retirar el relleno, a la mezcla añadí postre de queso sabor fresa Reny Picot (paquete y medio de oreo por dos envases de queso) la proporción es variable y va en función de la homogeneidad que se le quiera dar, cuando obtengamos una masa espesa, procedemos ha hacer bolitas ( vuestro mejor aliado unos guantes de látex) es importante tener en cuenta que su tamaño no debe ser muy grande, pues se trata de pedacitos de placer y unas bolas de tamaño excesivo dificultaría su ingesta y la volvería altamente engorrosa.
Una vez repartida la masa en porciones, meter en la nevera y refrigerar durante una hora mínimo, una vez pasado el tiempo de frío, fundir chocolate y proveeros de unos palos para piruletas (si tenéis ocasión de encontrar) o bien (como en mi caso) unas brochetas de madera que podéis encontrar muy económicas en cualquier bazar. Mojar un extremo de la brocheta en el chocolate e introducirlo en la bola de Oreo, una vez las tengáis todas dispuestas en una bandeja o similar, situarlas en el congelador hasta que la masa endurezca y quede sellada al palo, será entonces cuando estén listas para bañarlas en chocolate sin temor a que se caigan. Es básico tener una base de porexpan para pinchar las brochetas una vez recubiertas, para mi desgracia el día que las hice hacía tanta calor que se descongelaban al entrar en contacto con la atmósfera así que la cosa empeoraba al bañarlas en el chocolate, por lo que me vi forzada a introducirlas en la nevera una a una en el mismo momento que las recubría, y por la temida fuerza de la gravedad, además las situaba en posición inclinada... ya veis un ir y venir a la nevera constante, inevitablemente algunas se perdieron por el camino, otras fueron empaladas sin remedio alguno y las menos afortunadas, fueron engullidas... no contenta con el resultado, pese a que era muy bueno, y temerosa por las altas temperaturas, 24 horas después de estar en la nevera y sirviéndome de la misma metódica metodología les di una segunda capa de chocolate para reforzar su estabilidad, y unas horas después de solidificar esta segunda capa, los semi sumergí en Candy Melts.
  Si bien es cierto que fueron muy laboriosos, no puedo estar más satisfecha del resultado final y mucho más agradecida por los elogios recibidos de parte de todos aquellos que los probásteis... aunque lo mejor de todo fue, sin duda, ver las chocolateadas caras suplicantes de mis hijos trás de mí pidiendo que les revelara el paradero de tan deliciosas pequeñas obras de arte.
Así se hicieron los cake pops de Oreo y fresa para el cumpleaños de Unai
* No soy partidaria de dar marcas comerciales, pero esta casa Asturiana se lo merece, podéis ver toda su gama de productos aquí 

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"Cuánto me alegro de que pintes conmigo en blanco y negro graffitis en los muros del planeta y, si falta un color en mi paleta ReGaLaMeLo tu"