Croquetas de marisco y mis colores para noche vieja




  Se aproxima la última noche del año, me imagino en ella a  una anciana cargada de recuerdos y una enorme bolsa a su espalda repleta de experiencias, pero sobre todo cansada, muy cansada.
 
  Todos hacemos valoraciones del año que dejamos y buenos propósitos para el entrante, yo solo espero que me sea tan generoso como este que se acaba. Seguir disfrutando de los mios, adorando el sonido de las páginas de un libro al pasar, aprendiendo cada día de mis hijos, que me dan lecciones de vida (lucha, tenacidad, constancia y humildad, entre otras) a diario, investigando en mi cocina, soñando, escribiendo y amando al mismo hombre "... y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren...".

  Me encanta prepara la ultima cena del año, esta opción me permite ser creativa y no estar sujeta a tradiciones populares, puedo dejarme llevar y preparar todo lo que se me antoje para honrar a mi familia con un merecido homenaje. Durante varios años he seguido este ritual y mi mesa se ha vestido de diferentes colores, en esta ocasión he escogido dos colores que me encantan por separado y nunca había combinado, rojo y plata engalanarán la noche.


En la parte frontal izquierda unos vasos de sidra que he revestidos con un camino de mesa de papel en plata, se trata de un papel muy resistente, dando la sensación de estar hecho a partir de hilo de plata muy tupido y una cinta de terciopelo granate anudada en la parte superior que darán una suave luz gracias a una vela depositadas en su interior. Fruto de mi reciente incursión en el mundo patch work es este árbol (del mismo material) y los candelabros en forma de piña que completan el conjunto.

El camino de mesa también lo he utilizado para las sillas, he aquí una muestra.


  No conforme con esto, también he elaborado unos servilleteros en los mismo tonos, marcadores para copas y marcadores de sitio, para ellos he contado con la excepcional ayuda de mi hija Nuria que me ha acompañado a recoger piñas, a pintarlas y ha recortado cada una de las etiquetas y las ha colocado en su sitio.































 He confeccionado un menú variado del que salen estas croquetas de marisco, que no había hecho nunca antes y que  a partir de ahora no dejaré de hacer, como no sabía si iban a estar a la altura hemos hecho una pequeña degustación y han pasado con nota, suaves y ligeras, deliciosas. ¿te apuntas?



Ingredientes:

170 grs de merluza
150 grs de gambas gordas
12 baritas de cangrejo
250 grs de harna
100 grs de aceite
60 grs de mantequilla
1 cebolla mediana
20 grs de puerro
2 dientes de ajo pequeños o bien uno grande
1 litro de leche semidesnatada
Sal al gusto
Pimienta al gusto
Nuez moscada al gusto

Así se hace (en thermomix)

Pasamos por la sartén la merluza y las gambas, luego las introducimos en la thermomix junto a las baritas de cangrejo y trituramos con 3 golpes de turbo, reservamos.

Para empezar preparamos una bechamel, para ello ponemos el aceite (100 gr) la mantequilla (60 gr), la cebolla, el puerro (70 grs) y los ajos en el vaso

5 minutos          velocidad 5        100º   

Pasado este tiempo añadimos la harina (250 grs)

 7 min                    velocidad 4          90º

Una vez finalizado el tiempo, bajar los restos adheridos en el vaso y agregar el litro de leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada, programar

 8 min               velocidad 4          90º

No os alarméis, no será hasta los dos últimos  minutos que cambiará el sonido y se obrará el milagro, una bechamel perfecta. Retirar a un bol grande y mezclar con el resto de ingredientes hasta su total integración, rellenar con el producto resultante 2 mangas pasteleras grandes y dejar enfriar, primero a temperatura ambiente y luego en la nevera, yo suelo dejarlas reposar unas 12 horas, porque siempre coincide que las hago por la noche.

En el momento de la elaboración preparar la placa de horno con abundante pan rallado, cortar la punta una de las mangas a la anchura deseada y hacer churros sobre la bandeja, yo suelo hacerlos de uno en uno, de esta manera una vez hecho tomo la bandeja por los extremos y la balanceo suavemente, con lo que logro un primer rebozado fácil, rápido y sin manipulación alguna, luego secciono porciones de tamaño similar, lo hago así con toda la masa, que voy reservando en una bandeja para posteriormente introducirlas en el huevo batido y de vuelta al pan rallado, la manipulación es practicamente nula, y a mis niños les encanta colaborar bien moviendo la bandeja o en el traslado de las croquetas de un recipiente a otro. El resultado unas croquetas muy finas y de sabor suave.



Espero ampliar alguna receta más del menú en los próximos días junto con una imagen del resultado final de mi mesa, hasta entonces.

Si la vida te da mil razones para llorar, demuestra que tienes mil y una para soñar. Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad. Feliz 2012.


Con mis mejores deseos.

La familia de con mucho gusto, papá oso,  mamá osa y sus pequeños ositos...



desde el calor del hogar



Con todo el corazón


Os desean unas muy ...


Y una muy DULCE...

Cupcakes de vainilla y chocolate con buttercream variada


Mejor que todos los regalos debajo del arbol es la imagen de una familia feliz
 

Martes 13 y taller con Alma

Abro los ojos, las 5: 26 de la mañana ¡ME HE DORMIDO, ya debería estar en el trabajo! luces, gritos, carreras, vueltas sobre mi misma... vale, que no cunda el pánico, llama, avisa con serenidad y... ¡corre!

Y así empezó mi martes 13 y no creáis que mejoró con el paso de la horas...

  El subidón adrenalina de los primeros segundos de la mañana desencajó mi cara (literalmente) para todo el día, estaba rígida, irritable y apática. Llego al trabajo después de que cubran mi turno y logro finalizar con más pena que gloria la jornada, justo a las puertas del final, una avería (por suerte ajena a mí) me paraliza y allí estoy, con una chica a la que no sé cómo explicar que va a tener que esperar infinito para poder salir y cruzándome con el pobre que ya me había cubierto a primera hora volviéndome a cubrir por la avería para que pueda plegar a tiempo y claro, se queda sin café ¡sentimiento de culpa!.

  Las 11:00, no tengo nada más que hacer, salvo esperar que llegue la hora de recoger a Ana (15:45) para ir a "for the cakes" para el taller que hace Alma de Objetivo: cupcake perfecto, y eso hago NADA. Hasta que me ilumino 45 minutos antes de la hora y decido ir a ducharme y claro ¡a correr otra vez!

  Así que me encuentro con el pelo empapado y sin posibilidad de arreglarlo, con el aturdimiento ni siquiera acierto a vestirme, y como hoy me veo horrible con todo decido no perder un solo segundo en este menester, los primeros pantalones del armario, el primer jersey (agujero incluido) a juego con el obligado turbante que tendrá que sujetar mi indomable pelo y ¡listo! al salir de casa veo mi imagen reflejada en el espejo ¡¡por el amor de dios!! da igual, ya no hay tiempo ni siquiera para cambiar el objetivo de la cámara para podérmela llevar.

  La llegada a For the cakes.... Otra odisea, entre el segundo 1 y 2 antes de salir de casa imprimo la dirección y ¡cómo no! se queda en la impresora, para llorar. Gracias a internet llegamos con 15 minutos de retraso al taller, todas ya sentadas, presentadas, aplicadas y la encantadora Alma entre ellas. Irrumpimos en la tienda, nos disculpamos por el retraso, Ana toma asiento, yo cuelgo mi chaqueta y mi bolso en el perchero y ¡desastre! (que raro) este se precipita estrepitosamente contra el suelo ante la mirada de todas las asistentes cubriéndome de gloria, ¡genial Mar! ¿querías pasar desapercibida? se forma un enorme revuelo en torno a mí, que me mantengo circunspecta, impasible y petrificada junto al perchero que yace en el suelo junto a las pertenencias de mis adorables compañeras de taller.

  Por fin tomo asiento lo más dignamente posible, pero claro el "maldito" turbante empieza a resbalar por mi pelo ya semi seco y me veo obligada a estar constantemente rectificándolo, creo que incomodo a alguna participante y a mí misma. Voy al baño, el espejo me devuelve mi deprimente imagen, estoy cansada y mi pelo ha empeorado por momentos, no me importa, solo quiero aprender de Alma todo lo que pueda.

  Entre las caras una me parece familiar, alguien por fin se dirige a ella "Joana" ¡no doy crédito! dos blogueras a las que sigo el mismo día. Joana Cazorla tiene un encantador blog lleno de magia, no dejéis de perderos por él, os transportará al mundo de la fantasía.

  El taller transcurre entre risas, nervios, estrés, alboroto, genialidad, trucos, flores, navidad y la ¡buttercream más blanca del mundo! todo esto aliñado con el cariño y el buen hacer de Alma Obregón, una niña encantadora que derrocha entusiasmo y optimismo.

  Estaba tan eufórica por los momentos que estaba viviendo que ya poco me importaba que todo hubiese sido un pequeño desastre, que yo misma aquel día fuese un pequeño gran desastre. Habrán fotos que ratificarán lo que digo, paciencia alguien las pondrá, como he dicho yo no me llevé la cámara...

Bien, hoy es 19 de diciembre día en el que gracias a Joana de Hadas y Grumetes puedo incluir esta foto para vuestro deleite.
 
Aquí la tenéis Alma y junto a ella...
 
...Junto a ella mis pelos, finalmente recogidos con una "goma de pollo", el perchero, el agujero visible de mi jersey, digo visible porque había otro menos visible pero más traumático, mi brazo en posición ¡ y yo donde me coloco! en fin, yo. Por suerte para mí Alma es la que captará toda la atención.
 
  El resultado final sí lo tengo, gracias Alma por prestarnos tu conocimientos durante unas horas, y por la inestimable paciencia que demostraste tener con nosotras, gracias a ti hicimos unas verdaderas obras de arte que además uuuuummmmm ¡¡huelen fantásticamente bien!! tan bien que poco importa haber dormido apenas nada, estoy deseando compartirlas en familia. For the cakes gracias por acercarnos a Alma y por la variedad de productos que tenéis, tuve que contenerme para no arrasar con todo, aún así me traje un trocito de vosotros a casa. Y a todas la que estuvisteis gracias por los momentos compartidos.

Mis cupcakes del taller de Alma en Barcelona

 "Cualquiera que se tome demasiado en serio corre el riesgo de parecer ridículo. No ocurre lo mismo con quien siempre es capaz de reírse de sí mismo." (Havel, Václav)


Tiempos para compartir

  Tiempos de soñar, amar, esperar, sentir, crecer, de serenidad, calma, sosiego, tiempos felices, tiempos de crisis, incertidumbre, temor, humildad, sufrimiento, caridad, para todos tiempo, tiempos diferentes, distintos todos ellos, pero todo tiempo, tiempo que se va... 

  No dejes nunca que nadie se aleje sin una palabra amable, sin una sonrisa calma, porque nada vuelve salvo los recuerdos. Cuando regalas un momento extraordinario a otra persona, no solo estás obsequiándola con un instante, le ofreces la posibilidad de refugiarse en el siempre que lo precise.

  Estás fechas son una buena excusa para reunirnos en torno a una mesa y compartir,  si me brindáis el privilegio de colarme en vuestras mesas, tal vez podamos participar de algún instante de complicidad si algún día nuestras miradas se cruzan.



Sandwich de red velvet, o dulces bolas para un improvisado árbol

Ingredientes
300 grs de harina de trigo
20 gramos de cacao en polvo
1/2 cucharadita de levadura
1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
1/4 de cucharadita de sal
170 grs de mantequilla a temperatura ambiente
200 grs de azúcar en grano
1 huevo grande a temperatura ambiente
extracto de vainilla
180 ml. de buttermilk
colorante rojo

Así se hacen:

Precalentar el horno a 180 grados y preparar una bandeja con papel sulfurizado.

Mezclar la harina, el cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal y tamizarlo en un bol, reservar.

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté suave y esponja, a continuación integrar el huevo batido muy poco a poco en forma de hilo sin dejar de batir, una vez incorporado agregar el extracto de vainilla.

Para darle color podéis agregar el colorante al buttermilk (pero no lo recomiendo si utilizáis colorante en gel, pues cuesta bastante de integrar pudiendo incluso quedar grumos) así que mejor utilizáis el método habitual para los red velvets, es decir, agregar el colorante a la masa una vez finalizada la preparación de la misma, de esta manera podréis acertar mucho mejor con el color que deseéis.

En este punto incorporar a la mezcla los elementos secos a cucharadas colmadas (en tres veces) y el buttermilk (en dos veces) alternando estos y empezando y acabando por los secos. 
Si habéis decidido teñir al final este es el momento.

Cortar secciones de un cordel bonito y disponerlos en la bandeja del horno, yo he utilizado "cola de rata" (de venta en mercerías) en color perla, no es necesario mojarlo, no prende en el horno ni altera su color. En cada uno de los extremos depositar una porción de la masa, he utilizado un vaciador de alimentos y la medida me ha parecido perfecta, tras la primera aplicación he sumergido el utensilio en agua muy caliente para retirarle los restos de masa sobrante y de esta manera facilitar la caída de esta. Una vez todas dispuestas en la bandeja y con los dedos humedecidos dar unos pequeños golpecitos para alisar la superficie, veréis que no se engancha nada y podéis modificarlas un poquito en el supuesto que hayan quedado algo deformes.

Aquí tenéis una muestra de su elaboración

Hornear entre 10 y 12 minutos, una vez fuera del horno retirar de la placa y transferirlas a una rejilla hasta que enfríen. Una vez frías decorar como más os guste, teniendo la precaución de hacer los dibujos de forma que al cerrar las bolas estos queden rectos. Veréis que yo he utilizado imágenes muy sencillas ( no os voy a engañar, resulta muy entretenido) ayudada por una manga pastelera y chocolate blanco de cobertura, pero hay miles de posibilidades , fondant, estarcido o incluso un sencillo lazo  rodeando ambas partes.

Seguro que podéis hacerlo muchisisimo mejor

Una vez seca la decoración rellenar y ensamblar con crema de queso

113 grs mantequilla sin sal a temperatura ambiente
227 grs queso crema
345 grs azúcar glas tamizada
extracto de vainilla
Batir hasta obtener una mezcla sin grumos y consistente.

Aquí el resultado, espero que os guste.



¿Quién podrá resistirse en la sobremesa de acompañar el café con una de estas dulces bolas de navidad?, podéis presentarlas en un árbol de ramas secas o bien en uno de hierro forjado que podréis encontrar en los centros comerciales ¿no os parece original?

Comparte tus ideas y transfórmalas en momentos.

A pasos agigantados

   Recuerdo cuando nació Ariadna, su padre me llamaba un 2 de diciembre ya de noche para anunciarme el alumbramiento, era el primer bebé de una amiga, yo contaba 22 años, Eva su mamá, alguno más. Podría decir exactamente donde estaba y que estaba haciendo en ese mismo instante, incluso que hice durante los segundos siguientes, de eso hace ahora 14 años.

  Eva es una de esas personas que te encuentras por este camino que es la vida y se queda para pasearla contigo. Ella me enseñó a hacer esos spaghettis a la carbonara que ahora mis hijos adoran, juntas hemos reído, nos hemos secado alguna que otra lágrima, nos hemos visto ser madres...

  Ahora toma el relevo una nueva generación, aquí estaremos para veros cometer errores, llorar, reír, enamoraros, decepcionaros, ilusionaros, en definitiva, crecer. Aquí, para acompañar vuestro camino y orientaros cuando os encontréis perdidos, si vosotros queréis.

 

Saga crepúsculo, pastel para Ariadna


La reina y el peón, modelados al despuntar el alba


























Tengo que confesar que no he visto ni leído nada sobre esta novela vampiresca, claro que mi niña solo tiene 7 años, todavía no está por estos devaneos... Así que agradezco a las miles de imágenes que corren por Internet su aportación porque ellas han hecho posible este pastel.

  Se trata de un MSC de vainilla teñido en rojo sangre con relleno de ganache de chocolate (hecho por la mamá) y frosting de vainilla.

Felicidades Ariadna


Polvorones mantecados

    Si alguien os dijese que comería polvorones durante todo el año, incluso en época estival, siendo esa persona además con quien compartís vuestra vida ¿no os pondríais inmediatamente a elaborar unos caseros?




    He buscado recetas de estos dulces navideños y finalmente he hecho un mix de un par de ellas, la receta es tan sencilla como rica y salen aproximadamente unas 14 unidades:

Categoría: Dulce                   Dificultad: Fácil

Ingredientes:

230 gr harina de repostería ( antes de utilizarla ponerla a secar en el horno 15 minutos a 120º moviendo constantemente)
80 gr almendra molida ( he hecho dos variantes, unos con almendra tostada y otros con la almendra cruda)
130 gr manteca de cerdo
1 cucharadita canela
1 cucharadita de anís
80 gr azúcar glas

Así se hacen:

    Ablandamos la manteca de cerdo batiéndola hasta conseguir el punto de pomada, seguidamente incorporar el resto de ingredientes y mezclar muy bien, por último, amasar y reservar en la nevera alrededor de media hora, si pasado este tiempo comprobáis que la masa es excesivamente enganchosa, no dudéis en dejarla un rato más, una vez fría será mucho más fácil de manejar.
    Una vez pasado el tiempo de reposo, crear un cilindro y cortar secciones todas del mismo tamaño, podéis extender una fina capa de azúcar glas sobre la superficie donde vayáis a trabajar para facilitaros el trabajo,  coger cada una de ellas, redondearlas y ponerlas la bandeja del horno forrada con papel sulfurizado y luego aplanarlas levemente para darles forma, es importante que dejéis una separación prudencial entre ellas pues tienden a crecer un poquito. Hornear a 180º durante 5 o 7 minutos, hasta que apreciéis que empiezan a agrietarse, será entonces el momento de retirarlos y dejar enfriar. No los manipuléis hasta que estén totalmente fríos o podrían romperse. Una vez fríos espolvorear con azúcar glas.


    Como podéis observar algunos de ellos tienen una capa de almendra por la parte superior, bien, la puse antes de hornear. Podéis hacer diferentes variantes, por ejemplo, retirar la canela y el anís y substituirlos por la ralladura de un limón, o agregar a la masa cacao, coco, esencia de vainilla...

Para empaquetarlos he usado servilletas de papel, pero quedarán muy vistosos con papel de seda o celofán, o podéis simplemente guardarlos en un bote cerrado herméticamente.



Estamos a las puertas de diciembre, ya empiezo a percibir el dulce olor de la navidad.

Con mucho gusto... denuncio


  Durante el transcurso de esta semana he escuchado atónita historias de vidas ajenas que me han conmovido, vidas anónimas y no tan anónimas que sufren diariamente situaciones extremas.
  
   Paradójicamente, ayer veía una noticia que ilustraba la realidad actual, al parecer el 80% de los jóvenes creen que es deber de la mujer complacer al novio, que el hombre lo es más si se muestra agresivo y la mujer si es sumisa y complaciente, ni que decir tengo lo alarmante de esta cifra, es lamentable que los jóvenes tengan una idea tan errónea del amor.

   NO te quiere más porque te respetes menos, NO es halagador ni síntoma de amor verdadero la manifestación incontrolada de los celos, NO te respeta si no valora tus opiniones ni tus acciones, NO eres una posesión y por lo tanto puedes y debes relacionarte con otras personas, No es más hombre porque muestre su fuerza.


La primera vez que agachas la cabeza es el inicio de la pérdida de tu dignidad.

Busca ayuda, levanta la mano, el dolor no debe causar vergüenza, la humillación es la antesala de la soledad. No esperes a que te levante la mano, si alguna vez lo hace porque te pilla desprevenida no se lo permitas una segunda vez.

En el día internacional de la violencia de género, quiero unirme a todas vosotras, levantar mi voz por todas las que sufrís en silencio, NO ESTÁIS SOLAS y celebro la valentía de todas las que reconocisteis los síntomas y denunciasteis para poder retomar vuestras vidas desde la dignidad con el derecho que todos tenemos a sentirnos seguros y libres.

Si como yo condenas estas actitudes deja un comentario, haz oir tu voz.

 Por el derecho de todos a vivir dignamente, sin miedo y en homenaje a todas las que llegaron tarde.

Mar Castro

La galleta que vino a pasar el fin de semana... y se quedó.

Cuando pienso en la navidad siempre veo un árbol, un gran árbol decorado, el calor de un hogar, la ilusión de la infancia y nieve... he juntado todo esto en este proyecto, no sabría decir en qué momento dejó de ser una galleta para convertirse en una postal, en fin, aunque no estaba previsto participará en el concurso que organiza  My lovely Food "Tu mejor galleta navideña", desearme suerte!

Adoro esa sensación de bienestar que se respira por todas partes en estas fecha, sobre todo en los centros comerciales, ese derroche de optimismo y fastuosidad, no, no os confundáis, no es el consumismo incontrolado lo que adoro, es la imagen de felicidad pletórica que desprende la gente, la excitación de las compras, siempre acompañadas por esas alegres cancioncillas y esas mágicas luces que te hacen creer que en navidad, aunque no se pueda, se puede, adoro la ingenuidad de quien con numantina defensa mantiene que todo es posible.

Observo el bullicioso ir y venir de la gente, los brillantes ojos de los niños mirando atónitos como las pantallas de televisión les muestran falsas realidades que alimentan su ilusión, el centelleo de sus pupilas al oírme hablar de como Papa Noel y los Reyes Magos emprenderán la ardua tarea de repartir regalos en todos  los hogares sin ser vistos, me encanta alimentar esa magia porque ¿qué sería de la vida sin ilusión?


La ilusión de unos padres es sin duda compartir los máximos momentos placenteros con su prole, como madre anhelo pasar cada momento importante y no tan importante de mis hijos a su lado, al igual que ellos hacen ahora. Arnau me acompañó la tarde del jueves preparando la masa que daría forma a esta galleta, entre otras, mi dulce retoño... utilizamos la ya famosísima receta de Bea, yo no lo podría explicar mejor, he de decir que yo no la había usado nunca antes y reconozco que la thermomix sufre bastante con estas cantidades tal y como ella bien dice, pero por el momento no tengo mejor manera de hacerla.


Aquí está mi pequeño colaborador


Hasta la hora de incluir la harina utilizo la mariposa, despues es imposible, es necesario retirarla. Arnau, entre los aromas que tenía, eligió muy acertadamente el de Almendra para incorporarlo a la masa.


Querido Papa Noel, quiero una KA
Una vez la masa ya es compacta formamos una bola que dividimos en cuatro partes "iguales"  que estiraremos uniformemente y dejaremos reposar en la nevera, en mi caso y dado que ya eran las 19:30 horas aguardó hasta el viernes.




El viernes, di forma a la masa ayudada de un cortador de galletas con los bordes ondulados, fui haciendo muescas por todo el contorno a modo de sello, de un tamaño aproximado a medio folio Dina4. A continuación preparé la glasa, una vez más con la thermomix, lo que yo hago y me resulta bastante, es tamizar el azúcar y la pongo 4 minutos a 37º (para asegurar la correcta disolución del azúcar) a velocidad 3.
Posteriormente una vez elegidos los colores del zócalo y la pared, inicié la decoración.






Para el zócalo he utilizado el color Ivory de la casa Wilton, la franja central es fondant que he texturizado con un estampado floral en consonancia con el conjunto, la parte superior y que simulará un empapelado está teñida con Rosa rosado de la misma marca. La dejé secar durante unas horas, tras las que completé lo que sería la base principal del diseño, dibujando un ventanal con cuarterones cuyos cristales pinté con pincel en color azul rebajado con agua directamente sobre la glasa ya seca, para finalizar agregando unos pequeños, dispersos e irregulares puntos blancos imitando la nieve.



El árbol está pintado primero con rotulador comestible sobre la base y la glasa está aplicada con pincel,  intentando texturizar la superficie para darle el máximo realismo, el baúl también en glasa con los cojines de fondant pintados a pincel con color perlado de Americolor, el estampado de la pared tambien con rotulador comestible simula pequeñas flores amarillas.

Como no dispongo de todo el día, no fue hasta el domingo cuando hice la niña y el osito que culminaron la galleta, ambos con fondant, para crear volumen y perspectiva. ¡eh aquí el resultado!



Estoy muy satisfecha, pese a no ser una experta, creo que he plasmado todo lo que más me gusta de la navidad con esta galleta y tengo la sensación de que he salido airosa. Ni que decir tengo que la masa es deliciosa, aunque tenía mis dudas cuando al manipularla mis manos brillaban producto de la mantequilla. La glasa, fue aromatizada con vainilla y el olor que desprendía era delicioso al igual que su sabor. Ha sido una faena laboriosa pero altamente satisfactoria, aunque me quedan muchas galletas por hacer antes de lograr la perfección de la glasa y su manipulado.

Por el momento esta dulce tentación está a la espera de su momento estelar, el más celebrado, el de la ingesta. ¿Querrás festejar conmigo?



Pequeños placeres

Tal vez, si solo os fijáis en la foto que os traigo hoy, podríais incurrir en el error de pensar que se trata de otro postre, sin embargo, si observáis detenidamente podréis apreciar en ella texturas familiares y de uso cotidiano. Se trata de un excelente aperitivo, entrante o acompañamiento, todo vale cuando somos nosotros los que vestimos nuestra mesa.


Delicia del Chef del Gran Celebration
Vale, he dicho tal vez...

Durante una de las cenas de mis vacaciones, el chef nos obsequió con esta delicatessen, se trata de paté, queso fresco y compota de manzana, aunque su presentación era bastante austera (se limitaba al "pedacito de cielo" sobre el plato) no he podido quitármelo de la cabeza, aquella noche repetía primer plato con mucho gusto.

Mi sugerencia:

Pintar un plato con una reducción de Pedro Ximenez y reservar, ayudados por un molde preparar una capa gruesa de paté de oporto a la que le seguirá otra igualmente gruesa de queso philadelphia, en este momento presionar de la parte superior para retirar el molde, con ayuda de una pala, espátula o cuchillo trasladar el "petit plaer" al plato decorado recubrir con puré de manzana (yo he utilizado el de la gama de cocina creativa de Hero) y adornar como deseéis, yo he añadido unas frambuesas porque este plato me parece de fiesta y el rojo un color muy sugerente.

Por supuesto pueden haber variantes, el paté y el queso han sido a mi elección, ignoro cual se utilizó en la receta original, pero os puedo garantizar que es exquisito, una delicia para la vista y para el paladar, y no lo digo solo yo, mi hija, exigente gourmet desde pequeñita, en cuanto lo ha visto ha deseado probarlo y al degustarlo ha tenido claro que querrá repetir.


"Si a pesar de todo, logras ver las cosas hermosas que tiene lo cotidiano, tu camino será alegre y llegarás a la felicidad" (Anónimo)


Desconcierto, fustración, recompensa y unos grandes ojos azules


  Todo tenía que salir bien, que digo bien, perfecto. Había estado planeando la fiesta de cumpleaños de mi hijo Arnau desde hacía un mes, tenía claro todo, la temática, los colores, la composición del bufete, los invitados y sobre todo que no quería angustiarme con los preparativos, solo disfrutarlos.

Se avecinaba una semana dura, era consciente de ello, pero mis deseos por darle a mi pequeño la mejor fiesta de cumpleaños calmaban mi ansiedad. El sábado todo estaría listo tal y como había imaginado, salvo por una excepción, esa semana todo salia mal.... El lunes me atacaba una poderosa gastroenteritis, así que en cama adelanté como pude el material de papel, cajas de palomitas, etiquetas, bolsas de final de fiesta y lacitos varios...

Por suerte había sido lo suficientemente previsora como par hacer y congelar el fin de semana anterior unos cake pops de red velvet que hice usando  la receta de Alma, hornee toda la masa en un molde de 17 cm, diría que quedó incluso más jugosa que en las propias cápsulas, vamos, tan delicioso estaba que si no me freno me quedo sin cake pops... Tras comerme la tercera parte del bizcocho, desmigué y mezcle con 2 tarrinas de postre de queso sabor fresa Reny Picot hasta obtener una pasta los suficientemente homogénea para redondearla, hice las bolitas pequeñitas, a modo de bocadito, pues estéticamente me parecían una delicia y los congelé ya empalados, así que el día de antes solo quedaba bañarlas en chocolate uummmm



Así se hicieron


Cake pops, en segundo plano unos igualmente deliciosos cedidos por Ana


Nuria, la princesa de mi casa degustando uno... tras otro
El miércoles no estaba ni mucho menos bien, pero provista de mascarilla y guantes, a fin de no contaminar nada de lo que hiciese, y de mucha ilusión, preparé el bizcocho más desastroso de la historia, con lo malita que estaba... no podía ser verdad. Utilicé un MSC de vainilla, pesé la masa y la dividí en cinco partes iguales, que finalmente quedaron en cuatro hornadas ¿porqué decidieron deformarse de forma inusual durante el horneado? lo ignoro, quiero pensar que simplemente no era mi semana, había oído hablar de días malos ¿pero semanas?, pues sí, también existen. Pero no me rendí, preparé ganache de chocolate (las medidas pueden variar pero sin dejar de ser proporcionales):

500 grs de nata y 500 grs de chocolate de cobertura, calentar la nata, retirar antes del hervor, e introducir el chocolate, mezclar hasta que esté bien casado y forme una crema, dejar enfriar y guardar en la nevera.

Y le llegó el turno al almíbar, utilicé 200 mls de agua, 200 grs de azúcar y dos cucharadas generosas de la esencia de vainilla casera que lleva algunos meses macerando en mi despensa a base de ron cubano (gracias por la aportación Sonia) y unas 12 vainas de vainilla. Como no podía ser de otra manera espesó tanto que pasó a ser de una textura parecida a la miel, de verdad que no estaba para nada... pero lo conservé pues tenía un sabor increíble.

El jueves por la tarde me encontraba mucho más animada así que me decidí a darle forma al pastel, ¡estaba dispuesta a salvarlo! y bueno, parece que así fue...

Tom y Jerry


De Tom y Jerry a Rasca y Pica


El corte, bizcocho en color azul y relleno de Oreo y chocolate
Hubo de todo, rincón del café, con galletas de chocolate con la inicial de Arnau en azul, momentos dulces, con cupcakes de vainilla y cobertura de chocolate, cake pops, nubes, merengues y crema catalana y momentos salados, con bocadillos variados y aperitivos. Todos disfrutamos mucho, adultos y niños, y yo tuve la  recompensa de mi desastrosa semana cuando vi la cara iluminada de mi pequeño a ver su pastel, la de Arnau y la de todos los niños invitados a la fiesta que hicieron un corro alrededor nuestro tan espeso que fue imposible hacerle la foto soplando la vela ¡qué felicidad, por fin algo había salido bien!

Mi marido, mi hijo, la rubia cabellera de mi hija y yo.


Aquí la mesa, por las fechas hubo que disponerla en el garage, una pena.

Desde aquí mi más sentido agradecimiento a todos los que habéis colaborado, también a los que os ofrecisteis, Ana, gracias por preocuparte de mis horas bajas y tomarte las molestias de hacer unos maravillosos cake pops ambientados para mi hijo, todos coincidimos en que eran deliciosos, nunca te podré agradecer suficiente este derroche de generosidad tuyo. Carlos, gracias una vez más por estar a mi lado siempre que oyes la palabra fondant, ya sabes que me aterroriza y solo tu presencia ya parece calmarme, gracias a esas manos que amasaron, tiñeron  y ayudaron a crear a Tom y por supuesto por tus fotos. Mama, gracias por responder tan deprisa a mi petición, la mesa no habría sido la misma sin tu maravilloso dibujo. Sonia, gracias por ser siempre la ultima en irte por prestarme tus manos para recoger.
Gracias a todos los que nos acompañasteis en este día que sin duda mi hijo tardará en olvidar. Felicidades cariño y que celebremos muchos más. Te quiero.